EL PESO (O MÁS BIEN EL VALOR) DE UNA BONITA HISTORIA

Este año decidí caminar nuevamente, después de un año de vivir en Alemania. Y revisando las fotos, pues podría llegar a la conclusión de que sólo he tenido momentos de inmensa felicidad. Sin embargo, normalmente tomamos fotos en los momentos especiales, cuando nos sentimos felices y queremos recordar ese momento. No tomamos fotos cuando peleamos con alguien, cuando estamos llorando, cuando hemos perdido algo o simplemente cuando sentimos que hemos perdido el tiempo. Y sí, durante este año tuve mucho, mucho de esos sentimientos al punto de que muchas veces estuve a punto de tirar la toalla. Pero seguí adelante, no por aguante, sino porque al recordar los motivos que me llevaron a tomar la decisión de casarme y vivir aquí, caí en cuenta del gran trabajo interior que debía realizar a través del amor y todas las diferencias culturales.

En una relación de pareja abundan siempre los malos entendidos y la falta de comunicación. En la mía los malos entendidos son además, porque nos hablamos en un idioma que no es el de nacimiento. Se le suma además, la diferencia cultural al hablar de sentimientos y el nivel de drama que cada uno maneja. Yo, colombiana, a veces más de un 100% de drama en la comunicación y él, aleman, a veces 100% de total inexpresión o silencio. Y así podría ennumerar miles de pequeñas y no tan pequeñas situaciones que llevan a discusiones a veces con sentido, a veces totalmente absurdas que terminan en desgaste emocional. Y yo acostumbrada a decir, si no funciona pues chau.

Y aún así decidimos seguir juntos, trabajar diariamente en nuestra relación, pues nuestra historia nos pesa. La historia de cómo nos conocimos, cómo se fue desarrollando nuestra relación, siempre basada en la más pura y genuina honestidad. Esa honestidad que sólo se tiene cuando con la otra persona no hay ningún interés de conquista.

Por supuesto recibimos ayuda, consejos de amigos, familiares, terapia de pareja, etc, que nos han permitido mirarnos con otros ojos y seguir con el deseo de construir y construir juntos más recuerdos que le den más valor a nuestra historia.

Es increíble cómo, a los seres humanos nos influye el entorno social donde crecemos y nos desarrollamos, además del impacto de las experiencias vividas. Nos pasa a los dos frecuentemente, que al ver una noticia, mi forma de analizarla o mi opinión al respecto difiere mucho de la suya, precisamente por ese equipaje de experiencias pasadas que cargamos. Así mismo, con la comunicación, con nuestras acciones y omisiones. Son y serán interpretadas de acuerdo a lo que la otra persona ha experimentado previamente y es allí donde la pita se enreda.

Caminando nos dimos cuenta de la cantidad de enredos que teníamos y seguimos teniendo. Y como a mi,el dejar de ser independiente económicamente y el no tener que “lucharla” diariamente afectó mi autoestima aún teniendo herramientas para superarlo.Llevé un diaro de este último camino, donde registré más especificamente cada uno de mis enredos y cómo caminando, simplemente caminando fui encontrando la manera de desenredarlos. Este blog es sólo la introducción de otros que quisiera escribir, pues considero que vale la pena compartirlos. El amor es siempre una gran tarea y a veces más llevadera cuando se comparten opiniones.

Sí, sigo aquí a su lado porque nuestra historia es hermosa y pesa. Una historia que escribimos diariamente y que a pesar de las discusiones, existen cada vez más fotos de momentos hermosos juntos y no necesariamente en un lugar lejano. Hace una año mi hermana menor me escribió una carta donde sabiamente me decía que dar consejos sobre relaciones de pareja es algo prepotente pues la pareja es un constante aprendizaje. Y en esa carta me compartió algunos tips basados en su propio aprendizaje. Uno en particular dice:
“…y en momentos de crisis, recordar por qué hoy quisiste estar con él.

Más razones para querer estar juntos surgirán, pero las que tienes hoy son muy importantes….,…no dar nada por sentado. El amor, la camaradería, el respeto, son cosas que hay que cultivar y trabajar. Y de vez en cuando, sin fecha u ocasión especial, repetirse el voto más importante: quiero seguir contigo.”

Suena lindo y simple. El problema son los enredos inconscientes que hacen que ésto tan simple se convierta en una gran hazaña a realizar, a veces utópica. Aún con todo, vale la pena. Y cada día es una nueva historia.

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