DE CÓMO EMPECÉ Y TERMINÉ EL 2014 – PARTE II

Cuando era una niña, las crespas no teníamos otra opción: llevábamos el pelo corto y siempre arreglado con el secador de pelo. Los crespos eran un verdadero problema y una desgracia para los peluqueros. Así que, en mis juegos de niña, cualquier cosa me servía de peluca larga y soñaba con ser grande y poder tomar mis propias decisiones sobre el largo de mi pelo.

Para mi fortuna, llegaron los 90´s y una actriz surge a la fama. Y adivinen qué: ¡Su cabello es largo y crespo! Así que, estando en la universidad para esta época, decido dejar el secador. En ese momento ya tenía el cabello largo y hacerme el blower tardaba 3 horas.  Entonces sale mi cabello crespo al ruedo, con dificultades al principio, pero con el tiempo, la tecnología del champú evoluciona, llega el aloe, se crean nuevos productos y la relación con el cabello largo y crespo se fortalece.

Desde los 15 años llevaba el cabello largo y desde los 18 años no sólo era largo sino crespo. Era mi triunfo. No volvería a llevar el pelo corto nunca…hasta que llegó el cansancio del 2.013.  Tuve la brillante idea de comentarle mi plan a mi amigo español y él, muy médico, me pregunta: “sé que a lo mejor la pregunta es estúpida, pero ¿cómo cortarte el pelo va a cambiar tu polaridad?. Sí es estúpida – le contesto – pues el cabello corto no va a cambiar mi polaridad. Hace parte del plan que lo logrará. Es mi ofrenda.

Y decido organizarlo todo para mi cumpleaños. Para el 8 de enero programo la cita con el peluquero super recomendado. Aquél que analizará la forma de mi cara, el grosor de mi cabello y el tipo de crespo y decidirá cuál es el corte que más me conviene. Busco la fundación de lucha contra el cáncer para donarlo y sincrónicamente una de mis alumnas me regala un kit de prosperidad que incluye sal marina con ruda, jabón de canela y rosas, aceites de verbena y rosas y abrecaminos para hacerme un baño. Mejor imposible.

La realidad fue que el super peluquero no analizó ni mi cara, ni el grosor de mi cabello ni el crespo. Simplemente cortó, amarró las mechas y me las entregó listas para ser donadas. Todo en menos de 5 minutos. Pero así mismo, en menos de 5 minutos caigo en cuenta de todo lo que pesaba mi cabello y siento un alivio inmediato. La otra realidad fue que en la fundación no me recibieron mi cabello, porque al ser crespo sería muy difícil conseguir más cabello y elaborar una peluca de buena calidad. Por lo tanto, esa misma noche y como buena bruja, realizo una fogata para quemar mi cabello y con él todo mi pasado emocional, financiero y los posibles auto sabotajes futuros. Escribo un papel con todo lo que no va más y lo quemo, alimento la fogata quemando herramientas de madera viejas y gastadas y más cosas de uso personal que ya hoy ni recuerdo. Rezo, canto, respiro y agradezco. Voy a la ducha y me baño con la sal marina de mi alumna, me tomo un té y a dormir. Para después despertarme a la madrugada del 9 de enero, el día de mi cumpleaños, con 2 temblores de tierra uno después de otro…y agradezco. Para mi fue el aviso de que las polaridades comenzaron su cambio.

….to be continued….

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