Conclusión: La vida sabe más.

Cada que cumplo años, realizo mi balance anual. Tengo la ventaja de que coincide con los primeros días del año y las reflexiones que esta época trae consigo. 

El 2020 fue un año que a mi y a la mayoría nos llevó a cambiar planes. El ser astróloga me permite anticiparme un poco a lo que corresponde alinearse y sabía que iba a ser un año difícil para mi (soy Capricornio y desde el 2008 Plutón no me da recreo) y para el planeta. Sin embargo, nadie pudo anticipar que toda la humanidad se iba a detener.

Y ahora que reflexiono sobre todo lo que planeé y no se dió y qué resultó de todo, solo me queda agradecer. Definitivamente como dice @juancarlosgomez, astrólogo, psicólogo y amigo, la vida es más sabia y por lo menos yo, tuve la oportunidad de reordenar lo que había dejado aplazado, confrontar lo que no parecía importante y finalmente arriesgarme a tomar caminos que parecían utópicos para mi y que ahora se ven bastante reales.

Este año me dejó a nivel profesional no sólo una página web  más moderna, sino el actualizar mis conocimientos tecnológicos y de marketing. Me tocó escarbar en el fondo de la memoria conocimientos que había decidido hace mucho no seguir utilizando y que resultaron ser supremamente útiles. Conocí y sigo conociendo profesionales y expertos en crecimiento personal y espiritualidad y por ello quiero agradecer a @marketinglibelula y equipo, por todo su conocimiento y su paciencia conmigo. Gracias a @Anasastre he podido poner en palabras mi conocimiento y experiencia y así llegar a más gente ofreciendo mis servicios de una manera diferente. Gracias también a @Taniacarrasco por tu dedicación y apoyo para con mi proyecto.

También este año me permitió conectar con nuevas mujeres que se convirtieron en alumnas de mis cursos. También conocí personas fantásticas que confiaron en mi para recibir terapia y coaching espiritual. Gracias a todas ellas puede hacer realidad mi sueño de emprender aquí en Alemania ahora desde un mundo virtual y llegando a diferentes países del mundo, no sólo de habla hispana. Por primera vez estoy también ofreciendo mis servicios en inglés y en alemán. Y aunque sé que no tengo el mejor acento, me forza a salir del comfort y me ha permitido descubrir más facetas de mi misma y valorar cada vez más el valor de la palabra.

El mundo online me ha permitido trascender las limitaciones del tiempo y el espacio y poder realizar una de las prácticas espirituales que más disfruto: los rituales y en compañía. Esto que comenzó como un experimento, se ha convertido en toda una satisfacción además de un trabajo interior muy profundo para todos los que hemos participado. Definitivamente si no nos hubieran confinado, jamás me habría arriesgado a hacer un ritual online.

A nivel personal, decidí que era el momento de cuidar de mi cuerpo y mi salud. Desde que llegué a Alemania, hace 4 años, había subido 8 kilos, no había podido encontrar una alimentación con la que me sintiera a gusto y ya se estaba volviendo crónico un resfriado terrible que me daba en octubre y después en febrero sumado a la falta de luz en invierno que me debilitaba aún más. Este año me propuse fortalecer mi sistema inmunológico y reconciliarme con mi nuevo cuerpo, pues tenía la creencia que llegando a las puertas de la menopausia no me quedaba otra opción que aceptar mis kilos de más. Y aquí agradezco a @evabargues. Su apoyo como coach nutricional no sólo logró que bajara más de 8 kilos, sino que no tuviera efecto yoyo, que cambiara mis creencias sobre la menopausia y que encontrara un plan nutricional acorde a mi y a mis gustos. Sigo a nivel interior trabajando mis resistencias hacia la cocina y aunque no me siento 100% al otro lado, sé que voy por buen camino.

Y pues para finalizar, este año nos cogió a todos donde nos tenía que tocar. A mi, lejos de mi familia y de mi país para que me enfocara más en mi nuevo hogar y en mi nuevo país. Antes decía que mi nuevo hogar en Alemania estaba en proceso de construcción. Como diciendo entre líneas, tengo un pié aquí pero el otro sigue en Colombia. Ahora puedo decir con seguridad que mi hogar está aquí, en Alemania, país del que me enamoro cada día, con todas sus facetas. Y puedo decir que mi hogar y mi familia somos mi esposo, mi gato y yo. Agradezco a mi esposo Christian por ser más que esposo. Por ser mi amigo, mi confidente, mi consejero y la mente pragmática que mis emociones exaltadas necesitan de cuando en cuando.  Agradezco a Thor, mi gato y mi totem por su compañía y ejemplo de adaptación y tranquilidad.

Y si bien, ya tengo claro qué es el hogar para mi, también me quedó claro cuál es mi nido y la fuerza que éste me da. Mi familia globalizada repartida en Colombia, Brasil y Holanda siguen demostrándome siempre que la distancia lo que hace es unir más a los corazones que se quieren y comparten una historia. Este no fue el año de reencontrarnos ni de abrazarnos. Fue el año de tenernos más en el corazón y en el pensamiento llevándonos a planear más actividades y a celebrar juntos más que nunca.

Y si bien la nueva normalidad no se ha normalizado aún y tal vez nunca la haga, este año me dejó lo que más nos cuesta a los capricornio: aprender a soltar el control, confiar en el estilo de otros así no sea el mío y ponerle filtros a mi perfeccionismo. En resumen, confiar en la vida y rendirme a ella, pues al fin y al cabo, ella sabe más.

Te deseo un muy tranquilo 2021 y que puedas retirar los velos que cubren todos tus talentos, aprender de ellos y sobre todo, disfrutar con el proceso.

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