ABC DE ASTROLOGÍA

La astrología, como la mayoría de las ciencias antiguas, nos permite descifrar el complejo entramado de la mente humana, logrando que nos aceptemos a nosotros mismos y a quienes nos rodean, tal cual somos. Lo curioso de ella, es que llega a tu vida cuando más necesitas encontrar respuestas a lo que te está sucediendo. Así fue para mi hace 15 años y lo sigue siendo hoy pues nos permite decidir el camino que queremos recorrer, siendo fieles a nosotros mismos y nuestros propósitos.

Como diría un maestro que encontré en el camino: “Los astros inclinan, pero no obligan.” Y allí es donde entra nuestro libre albedrío. A nivel personal, la astrología me ha permitido conocerme a mi misma, a potencializar mis capacidades transmutando y sobrepasando obstáculos y lo más importane a comprender más a mi familia, mis amigos y todas las personas que llegan a mi consulta. Y validar con la experiencia que todos hacemos parte del Todo. Como dijo Dhyani Ywhoo en su libro Voces de nuestros Antepasados:

“Todos estamos emparentados, incluso los árboles se alegran de nuestra felicidad porque, cuando somos felices, nuestros cuerpos exhudan una vitalidad que renueva el ambiente que nos rodea. Cuando el ser humano concibe pensamientos de duda o ira, se segrega una hormona en el cerebro que deprime y envejece el sistema. Cuando reconocemos la felicidad, cuando entendemos la belleza, hay una hormona que infunde el cuerpo -aunque sea de una persona muy, muy vieja- con una gran luz y una gran fortaleza. La edad es un concepto de la mente y se ha convertido en una forma de separación, más que en una forma de reconocer la sabiduría. Tantos jóvenes sienten: “ay mis padres no me entienden” y muchos padres sienten “ay, no consigo entender a estos jóvenes”. Pero eso es una ilusión porque todos estamos unidos en la corriente de la mente. Hay una corriente de acción correcta que podemos seguir, y empieza con perdonar. Perdonarnos a nosotros mismos por no satisfacer las expectativas de los demás y a los demás por no satisfacer las nuestras.”

Pienso que cada uno de nosotros tiene ya una carga suficientemente grande como para proporcionarnos trabajo para el resto de nuestras vidas. Estoy de acuerdo con Carl Jung cuando dice que “si algo anda mal con la sociedad, algo anda mal con nosotros mismos.”

Entonces cada uno, a nuestro estilo, puede utilizar la astrología como una herramienta que nos permite ir descubriendo nuestra grandeza y así mismo brindarles herramientas a quienes nos rodean para que descubran la propia.

Ahora quiero contarte un poco de la parte técnica de la astrología, por si te ha parecido siempre muy confusa:

La astrología es la ciencia que estudia la acción de los cuerpos celestes sobre los objetos animados e inanimados, y la reacción de éstos ante esas influencias. La astrología se halla en los documentos más antiguos del conocimiento humano. Es el origen de la astronomía, con la que durante muchos años formó una ciencia única.

Ahora, la astronomía es una ciencia de distancias, magnitudes, masas, mociones, velocidades y ubicaciones, entre otras cosas, basada en observaciones hechas con ayuda de instrumentos como el telescopio. La astronomía puede considerarse, por lo tanto, una ciencia “objetiva”, mientras que la astrología una ciencia “subjetiva”. Así, hacer un horóscopo es un proceso realmente astronómico mientras que juzgar o describir un horóscopo es un proceso astrológico.

Quiero citar las palabras de Juan G. Atienza, escritor y director de cine español, en el Primer Encuentro Internacional Nueva Era en Madrid en 1988:

“La astrología, como la alquimia y todas las disciplinas que se han llamado ciencias o artes ocultas, no son más que la proyección sobre el hombre de una ciencia que se ha pretendido hacer ajena a él. Si la astronomía es un conocimiento del universo, la astrología es un conocimiento del ser humano de sí mismo, a través de lo que el universo le está comunicando. En este sentido, no creo que se deba despreciar ninguna de ellas, sino que hay que ponerlas en su justa medida, en su lugar. No son en absoluto ciencias objetivas por las que el ser humano conozca la naturaleza, el cosmos, sino partes de este conocimiento cósmico que le ayudan a conocerse a si mismo. Creo que son enormemente positivas, y estoy completamente convencido de que pueden ayudar a la evolución interna de ese ser humano de la nueva era.”

La astrología estudia también los ángulos entre planetas y sus efectos visibles sobre la humanidad. Los signos son un modo de dividir el espacio celeste; también lo son las casas, pero éstas se basan en el lugar de nacimiento.

Los signos pueden considerarse el campo de acción, las casas son el lugar donde la acción sucede, y los planetas, el poder o fuerza motriz. Es decir, las casas son el escenario, los planetas los actores y los signos el libreto que se interpreta.

La astrología nos enseña que en el universo existe armonía y simetría, ya que cada uno es parte del todo. Debería, por lo tanto, tratar de entenderse la astrología como una filosofía que ayuda a más explicar la vida, que como una ciencia o arte de predecir. El propósito de la astrología no es culpar a los planetas de lo que nos sucede sino, al contrario, aprender a conocernos por medio de la indicación planetaria. Cuando vemos claramente nuestro propio ser, podemos descubrir nuevas cualidades en nuestro interior, y nuestras vidas pueden llegar a ser más completas y productivas, con un fin más determinado.

En el mundo occidental se practican dos clases de astrología. Una se llama astrología tropical, la otra astrología sideral. La tropical da la posición de un planeta por medio del signo zodiacal; la sideral, por medio de la constelación. Para entender la diferencia entre una y otra, hay que comprender la diferencia que existe entre signos y constelaciones. Ambos llevan el mismo nombre, lo cual crea una confusión considerable. Hace más de 4.000 años, cuando el Sol se hallaba en la constelación de Aries el primer día de primavera en el equinoccio vernal, la diferencia no existía. Los signos y las constelaciones coincidían. Ahora a causa de la precesión, el leve bamboleo de la Tierra sobre su eje, el Sol entra en el equinocció vernal en el signo de Aries, pero en la constelación de Piscis.

Los signos son divisiones del espacio en un círculo llamado eclíptica. La eclíptica es un camino a través del espacio celeste que todos los planetas parecen seguir. Hay 360 grados en un círculo y hay 12 signos, cada uno de los cuales ocupa un espacio de 30 grados. Aries es el nombre que se le da al primer sector de 30 grados del espacio que empieza en el equinoccio vernal.

Entonces, los signos se calculan a partir de los astrólogos llamamos punto vernal, punto en el cual el Sol llega a 0 grados de Aries. Este punto se halla ahora ubicado en la constelación de Piscis. Es importante mencionarlo pues hay quienes están más familizarizados con la astrología sideral y generen dudas en las personas sobre la posición del Sol, que si se halla, por ejemplo, en Aries, en realidad su Sol está es en la constelación de Piscis. Ambos son ciertos. La astrología sideral y tropical se basan en principios distintos y ambas son válidas. La que yo he estudiado y sigo estudiando es la Tropical.

Y dentro de cada tipo hay diferentes corrientes, como la astrología mundial, la astrología horaria, la astrología dracónica, la astrología medieval, etc. Cada una brinda una información válida que apoya el trabajo individual y global. Uno de los puntos más importantes para mi, es que la astrología implica acción. Sí, se recibe información importante. Pero esta información debe ser complementada con la acción. Todo, nuestra acción y nuestra omisión tienen un resultado. La astrología es la carta de navegación que me permite evaluar la acción correcta o la omisión correcta, siendo yo misma la responsable de ello. Es también una aventura, pues si bien, hay ciclos que se repiten, ni yo ni la humanidad somos los mismos y siempre es interesante ver cómo vivimos estos ciclos.

La astrología es para mi aprender a aceptarme más, amarme más y comprender mejor lo que el otro refleja de mi.

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